LA ACEPTACIÓN
Allá por el año 89, escuché por primera vez una frase, un adagio, o más bien dicho, un dicho, que hablaba de la permanencia de aquellas cosas que rechazamos, nos oponemos o nos resistimos a que existan. Y decía la frase:
“Lo que resistes persiste”
Como que cuando no quiero que algo sea, lo es con mayor persistencia. Como por joder.
De encontrarla curiosa e intrigante al principio, aparte de poco científica, con el paso de los años, esta pequeña frasecita ha ido martillando mi experiencia y lentamente ha ido forjándose un lugar muy cerquita del centro de mi sistema de navegación de vida. Cerquita, cerquita del centro, pero no central. El centro lo pasó a ocupar el otro lado de esta frase cuando el universo me lo puso frente a mi cara. El otro lado de esta moneda dice:
“Lo que permites que sea, desaparece”
o
“Lo que aceptas, se disuelve”
Aaah, la aceptación… ¿acaso no se trata todo de eso?
Aceptar algo, permitir que sea tal como es, convivir con ello sin querer cambiarlo, renunciar a entregarle mi poder, reconocer mi soberanía sobre mi vida ante cualquier algo, ya sea externo o interno. Sentarme junto a aquello que alguna vez resistí y sonreírle unos segundos para luego volver mi mirada a lo mío, sin intentar nada, sin defender nada, sin modificar nada, sin esperar nada, y volver a sonreír.
¿Sabes lo que me ha pasado al hacer esto? He descubierto que al aceptar ese algo y soltar cualquier intento de que sea diferente, cualquier pretensión de que parezca otra cosa, cualquier apuro por modificarlo… repentinamente ese algo y yo somos amigos, compañeros, cómplices. Y de ahí a la gratitud, un paso.
¿Y entonces? Si es tan sencillo, por qué pareciera que “aceptar” se nos escapa tan a menudo, y caemos en el viejo hábito de emitir juicios para clasificar y manejar, defender o condenar, promover o combatir, para elevar al cielo o lanzar al infierno. Caemos en la dualidad: blanco o negro, bueno o malo, admirable o despreciable...
¿Podría ser la aceptación aquello que integra y funde los opuestos para transcenderlos?. La aceptación parece neutralizar los juicios, disolver las barreras de separación y permitir que lo que sea que es, sea.. tal como es.
Y es que la aceptación no es ni buena ni mala. La aceptación ES.
Creer que la aceptación es buena, sería juzgar la aceptación, y por lo tanto, no sería aceptar la aceptación.
No se requiere de ninguna acción para aceptar, sino sólo un permitir… permitir que sea lo que es.
La aceptación disuelve mis historias del pasado y mis fantasías del futuro, liberando el espacio para crear el presente.
Allá por el año 89, escuché por primera vez una frase, un adagio, o más bien dicho, un dicho, que hablaba de la permanencia de aquellas cosas que rechazamos, nos oponemos o nos resistimos a que existan. Y decía la frase:

“Lo que resistes persiste”
Como que cuando no quiero que algo sea, lo es con mayor persistencia. Como por joder.
De encontrarla curiosa e intrigante al principio, aparte de poco científica, con el paso de los años, esta pequeña frasecita ha ido martillando mi experiencia y lentamente ha ido forjándose un lugar muy cerquita del centro de mi sistema de navegación de vida. Cerquita, cerquita del centro, pero no central. El centro lo pasó a ocupar el otro lado de esta frase cuando el universo me lo puso frente a mi cara. El otro lado de esta moneda dice:
“Lo que permites que sea, desaparece”
o
“Lo que aceptas, se disuelve”
Aaah, la aceptación… ¿acaso no se trata todo de eso?
Aceptar algo, permitir que sea tal como es, convivir con ello sin querer cambiarlo, renunciar a entregarle mi poder, reconocer mi soberanía sobre mi vida ante cualquier algo, ya sea externo o interno. Sentarme junto a aquello que alguna vez resistí y sonreírle unos segundos para luego volver mi mirada a lo mío, sin intentar nada, sin defender nada, sin modificar nada, sin esperar nada, y volver a sonreír.
¿Sabes lo que me ha pasado al hacer esto? He descubierto que al aceptar ese algo y soltar cualquier intento de que sea diferente, cualquier pretensión de que parezca otra cosa, cualquier apuro por modificarlo… repentinamente ese algo y yo somos amigos, compañeros, cómplices. Y de ahí a la gratitud, un paso.
¿Y entonces? Si es tan sencillo, por qué pareciera que “aceptar” se nos escapa tan a menudo, y caemos en el viejo hábito de emitir juicios para clasificar y manejar, defender o condenar, promover o combatir, para elevar al cielo o lanzar al infierno. Caemos en la dualidad: blanco o negro, bueno o malo, admirable o despreciable...
¿Podría ser la aceptación aquello que integra y funde los opuestos para transcenderlos?. La aceptación parece neutralizar los juicios, disolver las barreras de separación y permitir que lo que sea que es, sea.. tal como es.
Y es que la aceptación no es ni buena ni mala. La aceptación ES.
Creer que la aceptación es buena, sería juzgar la aceptación, y por lo tanto, no sería aceptar la aceptación.
No se requiere de ninguna acción para aceptar, sino sólo un permitir… permitir que sea lo que es.
La aceptación disuelve mis historias del pasado y mis fantasías del futuro, liberando el espacio para crear el presente.
La aceptación disuelve el pasado y el futuro y me devuelve al presente.
Y quizás no sea posible estar totalmente presente sin estar aceptando totalmente… lo que soy, quién soy, dónde estoy, cómo estoy, quién he sido, quién eres tú, quién no eres, lo que hay, lo que no hay…
“Lo que resistes persiste,
y
Lo que aceptas, se disuelve”
Acepta que estás juzgando, y se disolverá.
Acepta que no estás aceptando, y se disolverá.
Acepta que no estás tolerando la intolerancia, y se disolverá.
Acepta que estás luchando por aceptar, y se disolverá…
“Lo que resistes persiste,
y
Lo que aceptas, se disuelve”
Acepta que estás juzgando, y se disolverá.
Acepta que no estás aceptando, y se disolverá.
Acepta que no estás tolerando la intolerancia, y se disolverá.
Acepta que estás luchando por aceptar, y se disolverá…
pruébalo...


2 Comments:
Mikrano
al leer con más calma tu post...mi cuerpo me dice la palabra UNION...la aceptación que tu planteas...me libera de un gran peso imaginario y al mismo tiempo me "une" con el otro...con lo otro...con todo...me une y me siento perteneciente al todo.
muchas gracias
escribes muy bien
eres profundo y claro
sigue así!!!!!
gracias.
"lucía"
uy, esas últimas palabras me tocaron, poderosas declaraciones. Estoy leyendo un libro donde me invita a no juzgar y aunque he dado un paso importante en "no enjuciar lo diferente",lo que más he hecho en estos días ha sido lo contrario.como dices tú "como por joder". Y he estado en esa juzgando, no tolerando y luchando por aceptar... respiro hondo y Provaré, Cariños y Gracias.
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